Título: Night School: El legado
Autora: C.J Daugherty
Editorial: Alfaguara
Número de páginas: 420
ISBN: 9788420414188
Precio: 17,5 €
Puntuación: 7
Saga Night School
2. N.S: El legado
Sinopsis
Ha pasado un año desde que Allie entró en la Academia Cimmeria. Allí ha encontrado nuevos amigos, un nuevo amor y, sobre todo, un lugar al que pertenecer. Pero sus muros esconden también un grave peligro para ella, y su incorporación a las exclusivas clases nocturnas hace evidente que esta vez Allie deberá defenderse por sí sola. Su vida se ha convertido en una arriesgada trama donde ya todo está en juego, incluso el amor. Y si no, ¿por qué siente todavía atracción por alguien que no lo merece?
Opinión personal
El Legado comienza aproximadamente un año después del final del libro anterior. Allie está en casa de sus padres, esperando a que comience el nuevo curso en la Academia Cimmeria.
Ya desde las primeras páginas el libro está plagado de acción, (pues Allie tiene que huir de unos hombres trajeados que la esperaban a la puerta de su casa) cosa que hizo que me enganchara desde el principio con un ritmo arrollador.
El cambio más evidente en la segunda entrega es que ahora Allie pasa a formar parte de la Night School (a pesar de lo cuál no se revelan grandes misterios acerca de Cimmeria, de los objetivos de Nathaniel o de la misma Night School).
Después de las primeras páginas, la acción desaparece y el ritmo del libro se vuelve más tranquilo, aunque a mí no se me hizo aburrido en ningún momento.
Sí que es cierto que aparecen algunas conversaciones triviales, y que la trama de Nathaniel no avanza mucho (por no decir nada) y que la mayor parte del libro se centra en los problemas que Allie tiene que afrontar en la Night School (que no distan mucho de ser los problemas de cualquier adolescente que llega nueva a algún curso) y el triángulo amoroso Allie-Sylvain-Carter.
Sobre esto último hay un par de cosas que me gustaría añadir.
Primero, el Carter primero misterioso y luego dulce que me fascinó tanto a mí como a Allie en el primer libro pega un giro radical en El legado.
Sin saber cómo, de pronto se ha convertido en un novio controlador, obsesivo e incluso empalagoso (entiendo que tenga motivos para desconfiar de Sylvain, yo si fuera él también los tendría, pero se pasa muchísimo de la raya, roza lo paranoico).
Por otra parte, todas las acciones de Allie parecen estar condicionadas por el hecho de si complacen-o-no-a-Carter. En Night School me dio la impresión de que era más independiente, pero ahora me parece demasiado controlada por Carter.
Sylvain ya me enamoró en el primer libro (sí, a pesar de todas las cosas que hizo) pero en El Legado se nota lo mucho que se arrepiente de todas las cosas que hizo en el libro pasado y todo lo que hace para intentar enmendar sus errores, lo que provoca que parte del rencor que se le tenía guardado desaparezca.
Sin duda el mejor personaje de los tres.
Hacia el final de la novela, la acción vuelve a aparecer, y hace de las últimas cien páginas un torbellino que te atrapará sin remedio. Además, te deja unas ganas impresionantes de leer la siguiente parte, ya que siguen abiertas la mayor parte de las incógnitas que nos presentaba el libro anterior.
En su totalidad, es algo más flojo que el primero, pero Daugherty se mantiene en su línea de misterio, intriga, mentiras y amor desbordantes. La narración es tranquila pero constante, los personajes decaen un poco (sobre todo Carter y Allie, como ya he mencionado antes) pero a pesar de ésto no deja de ser una novela que se lee en una tarde y que me ha mantenido atrapada de principio a fin.
Ya desde las primeras páginas el libro está plagado de acción, (pues Allie tiene que huir de unos hombres trajeados que la esperaban a la puerta de su casa) cosa que hizo que me enganchara desde el principio con un ritmo arrollador.
El cambio más evidente en la segunda entrega es que ahora Allie pasa a formar parte de la Night School (a pesar de lo cuál no se revelan grandes misterios acerca de Cimmeria, de los objetivos de Nathaniel o de la misma Night School).
Sí que es cierto que aparecen algunas conversaciones triviales, y que la trama de Nathaniel no avanza mucho (por no decir nada) y que la mayor parte del libro se centra en los problemas que Allie tiene que afrontar en la Night School (que no distan mucho de ser los problemas de cualquier adolescente que llega nueva a algún curso) y el triángulo amoroso Allie-Sylvain-Carter.
Sobre esto último hay un par de cosas que me gustaría añadir.
Primero, el Carter primero misterioso y luego dulce que me fascinó tanto a mí como a Allie en el primer libro pega un giro radical en El legado.
Sin saber cómo, de pronto se ha convertido en un novio controlador, obsesivo e incluso empalagoso (entiendo que tenga motivos para desconfiar de Sylvain, yo si fuera él también los tendría, pero se pasa muchísimo de la raya, roza lo paranoico).
Por otra parte, todas las acciones de Allie parecen estar condicionadas por el hecho de si complacen-o-no-a-Carter. En Night School me dio la impresión de que era más independiente, pero ahora me parece demasiado controlada por Carter.
Sylvain ya me enamoró en el primer libro (sí, a pesar de todas las cosas que hizo) pero en El Legado se nota lo mucho que se arrepiente de todas las cosas que hizo en el libro pasado y todo lo que hace para intentar enmendar sus errores, lo que provoca que parte del rencor que se le tenía guardado desaparezca.
Sin duda el mejor personaje de los tres.
Hacia el final de la novela, la acción vuelve a aparecer, y hace de las últimas cien páginas un torbellino que te atrapará sin remedio. Además, te deja unas ganas impresionantes de leer la siguiente parte, ya que siguen abiertas la mayor parte de las incógnitas que nos presentaba el libro anterior.
En su totalidad, es algo más flojo que el primero, pero Daugherty se mantiene en su línea de misterio, intriga, mentiras y amor desbordantes. La narración es tranquila pero constante, los personajes decaen un poco (sobre todo Carter y Allie, como ya he mencionado antes) pero a pesar de ésto no deja de ser una novela que se lee en una tarde y que me ha mantenido atrapada de principio a fin.







