jueves, 5 de mayo de 2016

Reseña: Tierra de brumas, Cristina López Barrio

Título: Tierra de brumas
Autora: Cristina López Barrio
Editorial: Plaza y Janes ediciones
Número de páginas: 400
ISBN: 9788401015373
Precio: 19 €
Puntuación: 9,5


Cuando Valentina se queda huérfana a los once años, se ve obligada a atravesar el océano desde su Habana natal a la Galicia de sus antepasados para quedar al cargo de su abuela, Bruna Mencía, marquesa de Novoa. La matriarca la recibe en su solitario, decadente y majestuoso pazo y comienza a educarla para convertirla en la heredera de la dinastía.

Valentina conocerá a través de Bruna la convulsa historia de su familia y cómo la salvaje estirpe de las mujeres Mencía, criadas por la naturaleza en las profundidades del bosque gallego, se unió a la aristocrática dinastía de los Novoa, la más rica de la región. Las historias de amor y poder entre ambas familias, que han pervivido durante muchos años, marcarán el destino de Valentina, que tendrá que decidir si continúa o no con ese linaje, extraño para ella, plagado de intrigas y culpas secretas.

Tierra de brumas llevaba ya un tiempo en mi estantería. Lo había comprado por un impulso, cuando vi esa portada y ese título y sin saber absolutamente nada sobre él, pero me dije: tiene que ser mío. Y eso que no sabía ni de que iba ni conocía a la autora. Lo dejé aparcado porque tenía lecturas más apremiantes y al final me puse con él casi un poco por obligación, pero madre mía, este libro ha resultado ser la revelación de lo que llevamos de año. 

Lo primero que quiero resaltar es la forma de narrar de la autora. Ya desde las primeras páginas me recordó a autores como Isabel Allende o Gabriel García Márquez, lo que para mí es todo un punto a su favor, pues ambos me han gustado mucho. Se nota que la obra sigue las características del realismo mágico, pero sin dejar de tener su propio estilo. Personalmente, la narración me maravilló. Aunque densa y llena de descripciones y de vocabulario que a veces yo no conocía, es rica y variada, se nota que está cuidada al detalle y aunque no surge de forma espontánea, esto no me molestó. La autora te sumerge en la historia con su pluma, te envuelve con ella, hace que te olvides de todo lo demás. 


Así somos las Mencía, niña, apréndelo cuanto antes, o eres loca o reina o santa o borracha. 


Pero no sólo la pluma, sino que también la historia en sí es mágica y atrapante, con un ambiente gótico que me ha encantado. Ambientada en Galicia, una tierra llena de misterio, narra la historia de los Novoa y los Mencía a lo largo de varias generaciones. Es una historia de intrigas, de mentiras, de secretos, de anhelos y sueños, de madres e hijas. Pero sobre todo, es una historia de amor. Y también es una historia de personajes.
Los personajes son simplemente humanos. Todos ellos están llenos de particularidades. Incluso los secundarios están perfectamente caracterizados, y todos tienen una historia apasionante. Los hay locos, reyes, reinas, pobres, ricos, jóvenes y viejos, pero todos ellos reales.
Mención especial para Bruna, quien al principio pensé que iba a ser una arpía pero nada de eso, al final ha resultado ser mi personaje favorito. Y Jacinto, el hombre fantasma, que también me ha encantado.
Los capítulos se van alternando entre presente y pasado. Como el número de personajes tampoco resulta excesivo (no quiero ni imaginarme que hubiera pasado si Cien años de soledad fuera alternando el presente y el pasado), no me perdí en ningún momento a lo largo de la historia. Eso sí, lo único que le pongo de pega a este método es que a veces, cuando quería saber más cosas del pasado, el capítulo siguiente me devolvía sin remedio al presente, cosa que no me hacía ni pizca de gracia. Sobre todo al principio, los capítulos que hablaban de Valentina me resultaban algo menos entretenidos y tenía ganas de que pasaran. Menos mal que hacia la mitad del libro también estas partes comenzaron a intrigarme y a gustarme.

Tierra de brumas ha sido toda una sorpresa, la historia de una familia a lo largo de generaciones contada con una pluma exquisita y en un ambiente espectral, una historia llena de rencores, de amores y desamores, de venganzas y de relaciones entre padres e hijos, y genial de principio a fin. 

lunes, 2 de mayo de 2016

Película: Drácula de Bram Stoker




Título: Drácula de Bram Stoker
Director: Francis Ford Coppola
Guionistas: Bram Stoker
Género: Fantasía
Duración: 128 minutos
Puntuación: 6,5



Antes de convertirse en vampiro, el conde Drácula era el príncipe Vlad, quien tras conocer la muerte de su prometida, vendió su alma al diablo. Cuatro siglos después, en Londres, encuentra a Mina, reencarnación de su amor perdido
El libro de Drácula se ha convertido en uno de mis clásicos favoritos y desde entonces tenía pendiente esta película, aunque ya había oído que en cuanto al tema de la adaptación, había bastantes cosas inventada. 

Para empezar, el ambiente de la película me ha encantado. Al comienzo, que transcurre en Rumanía y que es muy fiel al libro, se nos muestra el castillo de Drácula, los bosques y las montañas de este lugar y en general, cuenta con una atmósfera tétrica, oscura, misteriosa, que va a permanecer a lo largo de toda la película. El erotismo, ciertos toques de terror, la sangre y la intriga van a estar presentes en esta película.

En cuanto a la historia, pues sí, los cambios que hay con respecto al libro son múltiples. Al principio hay una pequeña introducción que nos habla de cómo Drácula llegó a convertirse en un monstruo, cosa que en el libro nunca se explica. No sólo eso, sino que además nos hablan de su amor perdido, algo que en libro ni siquiera existe. Después, el inicio de la historia sí que es exactamente igual, con la llegada de Jonathan al castillo y los sucesos extraños que allí observa. Incluso, de vez en cuando contamos con la voz en off del personaje que nos cuenta sus pensamientos.

La cosa es que todo se empieza a ir de madre cuando Drácula llega a Londres y conoce a Mina. Si habéis leído el libro, sabréis que en ningún momento se trata el tema amoroso, y menos entre Drácula y Mina, que simplemente no llegan a hablar. De todas formas, a mí el tema del amor legendario que nunca muere entre Drácula y Mina no me desagradaba, me parecía una buena idea. Bien, entonces, ¿cuál ha sido mi problema con esta película? Ya digo que la ambientación estaba genial, y que a pesar de los cambios, han conservado muy bien la esencia de la novela. Lo que pasa es que a mí no me han convencido nada las actuaciones. 

Todos los actores son conocidísimos, es un reparto de lujo, pero simplemente todo me parecía un poco sobreactuado. Mina y Lucy, con esas voces chillonas que les han puesto al doblarla al español, y ya sé que en esa época todo era distinto pero no se, me parecía todo muy exagerado. Y Drácula... ay madre mía, Drácula. El actor que hace de Drácula a veces me convencía, tenía un no-se-qué misterioso y un puntito sexy que le iba muy bien al personaje, pero otras veces... simplemente, no. No me gustaba nada su forma de hablar y de comportarse, no me recordaba al malvado vampiro que era temido por todos, es más, hay veces que hasta me daba risa. Igual que los diálogos entre Drácula y Mina, me parecían tan falsos y exagerados, que o me moría de vergüenza ajena o me echaba a reír.

Claro que esto es una opinión, y conozco a muchísima gente que la película les ha parecido una maravilla, no en vano es tan famosa.

En resumen: Drácula de Bram Stoker es una adaptación que con respecto al libro, pues se toma bastantes libertades, aunque la esencia han sabido mantenerla. El ambiente es muy misterioso y oscuro y eso me ha encantado, mi principal problema han sido las actuaciones, que no me pegaban, que me parecían falsas y que no me las he creído en ningún momento. 

jueves, 28 de abril de 2016

Frases: El amor en los tiempos del cólera



El hecho de que alguien no te ame como tú quieras, no significa que no te ame con todo su ser.


Aprovecha ahora que eres joven para sufrir todo lo que puedas, que estas cosas no duran toda la vida.





Le rogó a Dios que le concediera al menos un instante para que él no se fuera sin saber cuánto lo había querido por encima de las dudas de ambos, y sintió un apremio irresistible de empezar la vida con él otra vez desde el principio para decirse todo lo que se les quedó sin decir, y volver a hacer bien cualquier cosa que hubieran hecho mal en el pasado.





La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artilugio logramos sobrellevar el pasado.


La única enfermedad que alguna vez tuviste fue cólera.
- No, mamá. Confundiste el cólera con el amor.




Contéstale que sí. Aunque te estés muriendo de miedo, aunque después te arrepientas, porque de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas que no.



Si algo habían aprendido juntos era que la sabiduría llega cuando ya no sirve para nada.





Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor.


Y la miró por última vez para siempre jamás con los ojos más luminosos, más tristes y más agradecidos que ella no le vio nunca en medio siglo de vida en común, y alcanzó a decirle con el último aliento: —Sólo Dios sabe cuánto te quise.




Hemos escrito demasiadas cartas y ha pasado demasiado tiempo. Así que ahora diosa coronada, le hago este juramento. Le juro mi fidelidad eterna y mi amor para siempre, y pido con toda humildad que me haga el gran honor de casarse conmigo.



Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches. 

-Toda la vida.

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