
Sobre el personaje:
Rudy es un niño de cabello rubio (de color limón) y ojos azules, delgado e incluso un poco huesudo. Su familia no apoya el nazismo y él, básicamente no lo entiende. Le encanta el deporte y es muy bueno corriendo, lo que llama la atención del Partido Nazi. Es un chico sincero y un amigo fiel, que no duda a la hora de meterse en cualquier clase de lío y que tiene una naturaleza rebelde, la cuál no duda en mostrar al mundo. Su principal acto de rebeldía fue pintarse todo de negro y correr los cien metros lisos como homenaje a Jesse Owens.
Opinión personal:
Rudy fue un personaje que se ganó mi corazoncito desde el principio. Nada más empezar el libro ya se nos presenta como un niño alegre y charlatán, que siempre está haciendo preguntas y que no duda a la hora de ofrecerle su amistad a Liesel sin reparos.
Rudy cuenta con la inocencia de cualquier niño de su edad, sin comprender exactamente lo que está pasando en Alemania en ese momento, y sin saber por qué no puede pintarse de negro y querer ser como Jesse Owens. Aunque en términos generales no sabe lo que pasa a su alrededor, a medida que avanza el libro, tanto él como Liesel se van dando cuenta de cómo son las cosas, y, a su manera, empiezan a comprender más o menos la situación.
La verdad es que todo son halagos para este personaje. Tierno y sincero, muy real y muy bien definido, Rudy es sin duda uno de los personajes más queridos de este libro, y no sabría decir si mi favorito. También quiero hacer mención a él en la película, que es exactamente como me lo imaginaba.
Frases (atención spoilers):
-Rudy Steiner temía el beso de la ladrona de libros. Debía de haberlo deseado con todas sus fuerzas. Debió de haberla querido con todo su corazón. Tanto, que nunca más volvería a pedírselo y se iría a la tumba sin él.
—Adiós, Saumensch —rió—. Adiós, ladrona de libros.
Llevarse a un chico como Rudy podría considerarse un robo por diversos motivos —tanta vida por delante, tantas razones por las que vivir—
Si hubiera podido ver arrodillada a la ladrona de libros junto a su cuerpo diezmado, habría gritado de alegría y girado sobre sí mismo y sonreído. Le habría encantado contemplarla besándole los polvorientos labios devastados por las bombas.
Sí, lo sé.
En la profunda oscuridad de mi corazón de siniestros latidos, lo sé. Le habría gustado, sin duda.
¿Lo ves?
Hasta la muerte tiene corazón.
¿HAY ALGO PEOR QUE UN CHICO QUE TE ODIE?
Un chico que te quiera.
—Algún día te morirás por besarme —le dijo.
-Creo que se me da mejor dejar cosas atrás que robarlas.
Miré un momento lo que contenía su alma y vi un niño tiznado de negro gritando el nombre de Jesse Owens mientras se llevaba por delante la cinta de llegada.
Lo vi hundido hasta la cintura en el agua gélida, intentado atrapar un libro, y vi un niño tumbado en la cama imaginando el sabor que tendría un beso de su extraordinaria vecina.
Este chico puede conmigo. Siempre.
Es lo único malo que tiene.
Me rompe el corazón.
Me hace llorar.

