jueves, 16 de octubre de 2014

Reseña: No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas


Título: No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas
Autora: Laura Norton
Editorial: S.L.U Espasa
Número de páginas: 352
ISBN: 9788467041583
Precio: 19,9 €
Puntuación: 7

Sinopsis:

Si estás leyendo estas líneas  es que te ha llamado la atención el título.
¿Te gustaría decírselo a alguien? ¿Serías capaz de decírtelo a ti mismo? Y lo más importante:  ¿te gustaría mantener durante un buen rato la sonrisa que se te ha quedado en la cara? Pues esta es tu novela.
Te podríamos contar con más o menos gracia de qué va la cosa,  para que te hicieras una idea: que si la protagonista, Sara, es muy  maja, que si tiene un trabajo muy interesante (es plumista, ¿a que nunca lo habías oído?), que si es un pelín obsesiva y alérgica a los sobresaltos...
Por supuesto, la vida se le complica y se encuentra con que  su piso se convierte en una especie de camarote de los  hermanos Marx cuando en la misma semana se meten a
vivir con ella su padre deprimido, su hermana rebelde y  su excéntrico prometido y, sobre todo, el novio al que  lleva mucho tiempo sin ver...
Pero mejor no te lo contamos porque te gustará  leerlo. Lo único que necesitas saber es que, desde  el título, te garantizamos unas cuantas horas de  descacharrante diversión como hacía tiempo que no disfrutabas.

Opinión personal:

No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas es un libro que, desde el título, está pensado para contar una historia divertida, ágil de leer, con una buena dosis de humor y muy light.
No pretende ser un novelón con una gran trama ni unos grandes personajes: el objetivo de este libro es hacerte pasar un buen rato, arrancarte sonrisas y unas cuantas carcajadas para que cuando lo cierres hayas podido evadirte de la realidad durante un tiempo y poder ponerte a otra cosa.
Es esa típica lectura de verano que la disfrutas mientras la estás leyendo pero que un par de semanas más tarde ya se te ha olvidado y no te acuerdas ni del nombre de la protagonista (que es lo que me ha pasado a mí).

El libro comienza contándonos cómo fue el gran amor de la adolescencia de Sara, más que nada para ponernos en situación y para que no nos perdamos un poco más adelante.
Dejando de lado los primeros capítulos en los que Sara es una adolescente más, durante el resto del libro es una chica que ronda los treinta años, con un novio en París desde hace un año, una hermana de veinte años con ideas disparatadas y su prometido, que mejor no hablemos del prometido... y también con unos padres que cada cuál es peor que el anterior.
Sin duda, esta situación ya desde el principio nos promete una lectura cargada de situaciones graciosas y bochornosas que te harán reír, te harán morirte de vergüenza y te harán hasta pasarlo mal.

Sara es plumista. Sí, una profesión rarísima: ella es diseñadora de ropa que vende en su pequeña tienda, pero sobre todo su gran arte reside en las plumas. Hace tocados, relojes, pulseras, pinzas del pelo, mangas y cuellos... todo lo adorna con plumas.
Esto es sin duda una de las cosas que más me han gustado del libro y que es uno de los pilares más importantes, ya que su profesión es una de las muchas tramas de esta historia.
Ya digo que las tramas son varias y que van convergiendo y separándose a lo largo del libro. Me encantaría hablar sobre ellas lo que pasa es que cualquier cosa que diga se convertirá en spoiler.

El estilo de la escritora es fresco y directo, desenfadado, con muchas expresiones coloquiales fruto de los pensamientos y de las idas y venidas de la protagonista. En definitiva: es el estilo perfecto para un libro rápido de leer y sin demasiadas complicaciones.

Bien. Sin duda estos son los aspectos positivos y que hacen de No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas una lectura divertida, pero no todo es paz y felicidad:
Los personajes, por ejemplo, no es uno de los puntos fuertes de este libro. Bastante planos y sin estar demasiado bien construidos, el lector no consigue conectar con ninguno de ellos.
Los amigos de Sara están demasiado estereotipados, son tipiquísimos. Sara, Aarón, Roberto, Lu, el Vikingo... todos ni fu ni fa. Te pueden caer mejor o peor, pero en general te serán bastante indiferentes. El único que ha conseguido despertar algún sentimiento en mí fue el padre de Sara, y fue el sentimiento de querer pegarle un par de bofetones bien dados, que yo comprendo que lo está pasando mal y todo lo de su depresión, pero de verdad que este personaje me ha tocado las narices de sobremanera. Aunque fue él quién más me sacó de quicio, algo que he de mencionar es que todos los personajes son terriblemente egoístas en este libro. Sólo piensan en sí mismos y en sus problemas. Como Lu: la vida de su hermana colándose por el desagüe y ella preocupada por si le hará o no el vestido para su boda. Es que manda narices.

Las situaciones y los líos en los que se metía Sara, que sí, que a veces eran muy divertidos y te reías, pero otras veces ya era FRUSTRANTE, Que es que a la pobre le salía todo mal, pero lo que es TODO. Si una vez casi me pongo a llorar de rabia, por favor.
Y por último, el final. A ver, ya sé que es el típico libro sin grandes giros argumentales y que desde el principio sabes que va a terminar bien, pero aún así me pareció bastante forzado y precipitado, y algunas cosas poco creíbles.

No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas es una comedia que te hará pasar un buen rato, que no pretende ser un libro memorable y que no lo es. Flojeando de personajes y de algunas situaciones extremistas, es un buen libro pero sin duda no es el mejor en su género.


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-A lo mejor un día te compongo una canción. Sí a ti: a la chica que sabía hacer magia con las plumas pero prefirió ser química.

domingo, 12 de octubre de 2014

Character #10: Sirius Black


Sobre el personaje:

Puede contener spoilers de la saga. 

Sirius Black (Canuto) es un mago nacido en una familia de sangre limpia. Sirius nunca compartió las creencias de sus familiares acerca de la pureza de la sangre, lo que más adelante le acarreó el rechazo e incluso el odio de estos.
Estudió en Hogwarts, en la casa Gryffindor (en ved de Slytherin, lo que delataba que era diferente de su familia). Allí entabló amistad con James Potter, Remus Lupin y Peter Pettigrew, y también se convirtió ilegalmente en un animago (se puede transformar en un gran perro negro, parecido al Grim). Esto se debió a que Remus Lupin era un hombre lobo, y sus amigos decidieron convertirse en animagos para poder protegerle las noches de luna llena. Fue uno de los Merodeadores (Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta) y el Mapa del Merodeador es suyo en una cuarta parte. Junto a James Potter, fue uno de los estudiantes más inteligentes y más rebeldes de Hogwarts.

Fue enviado a la prisión de Azkaban, acusado de ser aliado de Voldemort y de haber asesinato de doce personas (entre ellas Peter Pettigrew). Durante su encarcelamiento, Sirius sufrió una gran depresión y estuvo a punto de volverse loco.
Se unió dos veces a la Orden del Fénix: una durante la primera guerra y otra durante la segunda.
Es el padrino de Harry. 
En su juventud fue muy atractivo, alto y apuesto, pero debido a sus años en Azkaban se quedó consumido y demacrado, aparentando más años de los que en realidad tenía. Su condición mejora un poco después, pero aún así nunca recuperó su vitalidad.

Opinión personal:

Desde que apareció el personaje de Sirius Black por primera vez en Harry Potter y el Prisionero de Azkaban supe que iba a dar mucho juego a la trama y que desde luego su papel en el libro no se limitaba a "ser el prisionero psicópata que se había escapado y que buscaba a Harry para matarlo.
Sin duda, lo que me llamó en seguida la atención de Sirius fue todo el misterio que rodeaba su personaje y todo lo relacionado con el crimen que cometió.
Además, en el primer libro aportaba mucha tensión y eso es algo que me encantó.
Después, en los posteriores libros, ya no era uno de los antagonistas principales y pasó a ser uno de los puntos de apoyo más importantes para Harry, así como un consejero muy sensato y un amigo fiel. Sin duda, los consejos de Sirius se me quedaron grabados a lo largo de la narración (sí, me encanta Sirius filosofando en sus ratos libres).

Lo que más me gustó de este personaje fue su relación con Harry. Sirius es como el padre que nunca tuvo Harry, el único familiar que le queda vivo y que le quiere y le protege. A pesar de que durante la mayor parte de los libros, Sirius se encuentra oculto o en algún sitio lejano, su relación nunca se enfría.
Por otra parte, me maravilló conocer su historia pasada (de hecho, me encantó toda la historia de Los Merodeadores) y encontrarme con un Sirius joven y rebelde por naturaleza que no dejaba de meterse en líos. Aunque me encanta, he de admitir que en su infancia los actos de este personaje no siempre me parecieron bien. Sé que todos hemos hecho cosas parecidas durante nuestra adolescencia al menos una vez, pero muchas veces su comportamiento me parecía inmaduro y hasta podía llegar a ser cruel.

Y es que Sirius tiene una personalidad muy fuerte: tanto él como James son líderes por naturaleza, extrovertidos, poderosos e inteligentes, pero muchas veces peca de ser vanidoso.
Por último, comentar que su final me pareció muy injusto y me dio muchísima rabia, aunque después de varios libros comprendí que tenía que ser así.


Frases:

-Si quieres saber cómo es alguien, mira de que manera trata a sus inferiores, no a sus iguales. (Harry Potter y el cáliz de fuego). 

-Todos tenemos luz y oscuridad en nuestro corazón, lo importante es que parte decidimos potenciar. (Harry Potter y la Orden del Fénix)

-No eres una mala persona, eres una buena persona a la que le han pasado cosas malas. (Harry Potter y la Orden del Fénix). 

-El señor Canuto quisiera hacer constar su estupefacción ante el hecho de que un idiota semejante haya llegado a profesor. (Harry Potter y el prisionero de Azkaban)

-Vosotros no lo entendéis, pero hay cosas por las que merece la pena morir. (Harry Potter y la orden del Fénix)

domingo, 5 de octubre de 2014

Percy Jackson: La batalla del laberinto, Rick Riordan



Título: La batalla del laberinto
Autor: Rick Riordan
Editorial: Salamandra
Número de páginas: 320
ISBN: 9788498382525
Precio: 14,5 €
Puntuación: 6
Percy Jackson y los dioses del Olimpo: 
4. La batalla del laberinto

Sinopsis: 

A punto de comenzar primero de secundaria, Percy Jackson no espera emociones fuertes, sino más bien un aburrimiento soporífero. Pero cuando en la nueva escuela se presenta una vieja amiga, seguida de un par de animadoras diabólicas, los acontecimientos se precipitan y todo empieza a ir de mal en peor. Cronos, el malvado señor de los titanes, amenaza con destruir el Campamento Mestizo, donde se refugian los jóvenes semidioses.Para evistarlo, Percy y sus amigos deben emprender una arriesgada búsqueda a través del laberinto, un mundo subterráneo plagado de trampas peligrosas, monstruos furiosos y criaturas perversas, concebido para acabar con quienes se atrevan a profanarlo.

Opinión personal: 

Percy Jackson es una saga que en general me gusta bastante, aunque tampoco es que sea una fan incondicional de los libros.

La batalla del laberinto sigue en la línea de los libros anteriores (en realidad, no sé que puedo decir de este libro que no haya dicho ya en otras reseñas, así que perdón si me repito). Como siempre, Rick consigue enganchar al lector desde la primera página con un ritmo trepidante y adictivo y con un montón de acción, que a pesar de todo no resulta abrumadora. Creo que el punto fuerte de estos libros es su agilidad para ser leídos, aparte claro está, de la mitología.

En el libro anterior, ya se comenzaba a palpar en el ambiente que la guerra no andaba lejos. Los titanes estaban mucho más presentes y se notaba que las cosas en el Campamento Mestizo habían comenzado a cambiar. Vamos, que esto ya estaba dejando de ser un juego de niños.
Como os imaginaréis, en La batalla del laberinto todo esto se acentúa: el estilo del libro es mucho más peligroso, más adulto, más maduro y más oscuro, que es algo que he apreciado mucho y que me ha parecido un acierto.
La guerra se acerca a pasos agigantados y, en muchas ocasiones, ya es un hecho. Las aventuras de Percy y los demás personajes ya no son simples misiones, no son ninguna tontería y el peligro que les amenaza es muy real.

Como en cada libro, el autor nos presenta un nuevo mito de la mitología griega que seguramente es ya conocido por todos (o por lo menos a la mayoría de la gente le sonará de algo) pero mete nuevos matices, cambia algunos detalles, lo arroja al mundo moderno y el resultado es, como siempre, satisfactorio, aunque eso sí: en este cuarto libro ya empezaba a cansarme de que la estructura en cada libro fuera siempre la misma, no sé, me parecía que iba siendo hora de innovar un poco.
Esta vez, a Percy, Annabeth y Grover les toca adentrarse en el laberinto de Dédalo, para buscar a su creador y pedirle ayuda. Lo que quieren es que Luck no consiga el hilo de Ariadna, porque si lo consigue podrá guiarse a través del laberinto y podrá acceder al Campamento Mestizo y, seguramente, destruirlo.
A pesar de la gran cantidad de acción y del ya hablado ritmo de Rick Riordan, había algunas partes en las que se encontraban en el laberinto que se me hicieron pesadas. Quiero decir que a veces era todo demasiado repetitivo y yo estaba deseando de que salieran de ahí de una vez y llegara el ansiado desenlace. A veces tenía la sensación de que este era un libro de transición, que servía solamente para prepararnos para el gran final.

La relación entre los personajes en este libro cada vez va evolucionando más. Ha pasado de ser una simple amistad a convertirse en un vínculo muy poderoso, basado en la lealtad de los unos hacia los otros. Percy, Annabeth y Grover ya se han convertido en el trío por excelencia, y debido a la cantidad de experiencias vividas y a todas las cosas que han pasado juntos, su alianza es inquebrantable.
Percy sigue como siempre: más maduro que antes, sabiendo lo que se le echa encima y la cantidad de situaciones que va a tener que afrontar. Aún así, no pierde el espíritu de los primeros libros y sigue con su actitud desenfadada y con su sentido del humor que saca hasta en los momentos de más tensión.
Annabeth, más de lo mismo. La eché un poco en falta en el libro anterior y se agradece que haya vuelto a cobrar un papel protagonista. Sigue con su personalidad fuerte y decidida, con su inteligencia y con su genio.
Lo que más me gusta es que se puede ver cómo va avanzando la relación entre ambos, paso a paso.
El resto de los personajes en general sigue igual, pero Rick siempre nos ofrece nuevas perspectivas de ellos: mostrándonos partes nuevas de todo el mundo, demostrándonos que no son personajes planos y que tienen muchas vueltas de hoja.

La batalla del laberinto es el libro que menos me ha gustado de la saga hasta ahora. El tono de estos libros y la forma en que están narrados ya se me hace un poco repetitivo, aunque no decae para nada en el ritmo y se lee muy rápidamente. Parece que este libro sólo sirviera para prepararnos para el siguiente. 

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